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Compra de fincas rústicas en Extremadura: un valor estable y seguro

fincas rústicas en Extremadura

La crisis económica de estos años, como todos sabemos, ha influido muy negativamente en el sector inmobiliario. Pero la inversión inmobiliaria que menos se ha resentido es, sin duda, el de la compraventa de fincas rústicas, quizá porque es un mercado más estable y menos sujeto a la especulación. No es lo mismo la expectativa inmediata que puede ofrecer la compra de un solar, al resultado económico que se espera de una explotación rústica que es siempre más a largo plazo. Y, por otra parte, las fincas rústicas al mantenerse alejadas de posibles recalificaciones, no padecen tanto los vaivenes especulativos con subidas y bajadas bruscas de precio.

En concreto, Extremadura es la región que cuenta con las fincas de mayor superficie y a un precio más bajo, lo que la convierte en una zona óptima para este tipo de inversión. Tanto para aquéllos que buscan en la adquisición de este tipo de propiedades un lugar seguro para sus ahorros, como para los que quieren destinarlas a su explotación agrícola, ganadera, turística o, simplemente, para quienes la compran como primera o segunda residencia. 

Por otra parte, Extremadura ofrece en la actualidad una enorme variedad de posibilidades de destino en este tipo de activo inmobiliario. Desde las típicas y extensas dehesas extremeñas de encinas, a las fincas de olivos, viñedo, de explotación cinegética, cultivos de  pimiento, maiz, algodón, cerezo, etc.. . Y, por supuesto, destacan sobre todo las fincas con cortijo o contrucciones singulares como secaderos o molinos rehabilitados como vivienda y encantadores complejos de turismo rural.

En cuanto al precio varía según el tipo de terreno y el destino que se le vaya a dar a la propiedad. Si se va a destinar a explotación agrícola, no es lo mismo un terreno de secano que invertir en uno de regadío (este último más caro). El agua es un factor determinante en el valor de una finca rústica, ya que va ligado a un mayor rendimiento y a unos determinados tipos de cultivo.

Y el precio se incrementa si la finca cuenta con alguna casa o cortijo y se va a destinar a residencia o a negocio hotelero o de turismo rural. Hay que comprobar también si la propiedad cuenta con otros elementos como alguna nave o instalación, maquinaria, la facilidad de acceso, los suministros de agua y electricidad, así como su cercanía a un núcleo de población.

En definitiva, a la hora de valorar una finca rústica no sólo debe tenerse en cuenta el precio medio por hectárea de la zona en la que se encuentra ubicada, sino que hay que atender a todos estos otros factores.

Si vas a comprar una finca rústica en Extremadura, puedes contactar con nosotros. Resolveremos tus dudas y si tú quieres te ayudaremos a su búsqueda y compra.